
La ruleta del casino de Gurtel tiene imanes por donde se la mire. Cuando el crupier manda la bola, la suerte no decide por ella sino unos imanes que tienden a beneficiar a unos pocos.
Aquí si que se puede decir que la suerte no existe, pues quienes se llevan el dinero son los acomodados o amigos de la casa y no aquellos ocasionales jugadores, que no pueden ver que se les esta engañando en sus propias narices.
Esto así no da gracia, ni invita al juego, la justicia debería intervenir, ya que habitualmente salen a la luz las abrumadoras estafas, lo afirman las fotografías de los periódicos, las imágenes de la televisión sin embargo aquí nadie ve nada o mejor dicho se ve, pero no se interviene, entonces se es cómplice de esta desfachatez.
Grutel, no va más, que la bola pare donde deba y que gane el que mejor intuición o suerte tenga y que paguen los tramposos.
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