tragaperras online1 Piden aprobación de ley que prohíbe las tragamonedas en R. Dominicana

Un ex fiscal del Distrito Nacional de República Dominicana, José Manuel Hernández Peguero, está insistiendo para que se apruebe una ley que prohíbe las máquinas tragaperras en las bancas de apuestas.

Hernández Peguero instó a los legisladores a la aprobación sin dilación de este proyecto de ley, que necesariamente incidirá en devolver a las familias la tranquilidad al evitar que sus ingresos sean distraídos en actividades no productivas.

Además, el ex fiscal dejó en claro que se debería extender nuevos impuestos a los establecimiento de juegos de azar como los casinos, bancas y lotos.

Categorias: America y Tragaperras

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1 Comentarios
  1. 1 forexmacro

    telefonomilvio@gmail.com

    He traído a colación el ejemplo de Nóbel y de otros grandes personajes semejantes, porque desde ya es necesario dejar sentada una posición respecto de la verdadera utilidad práctica del análisis estadístico y del cálculo de probabilidades aplicados a los juegos de azar clásicos, para que así el lector no se llame a engaños sobre los alcances de estos instrumentos matemáticos. La Estadística y el Cálculo de Probabilidades sirven para analizar matemáticamente la ocurrencia de los eventos para catalogarlos en cuanto a su grado de posibilidad y de probabilidad, pero tal calificación racional, lógica y científica de los eventos no equivale a que también se obtiene la «absoluta certeza» o la «plena seguridad matemática» de que tales eventos sí ocurrirán o no ocurrirán en la realidad futura. Esto sucede así porque en el caso de los juegos de azar la posibilidad para que eventualmente se pueda superar la improbabilidad de ocurrencia de un determinado resultado aleatorio no depende exclusivamente de la voluntad del jugador o apostador, ya que en los juegos de azar la definición del resultado aleatorio final es un proceso físico−mecánico que generalmente transcurre de forma Independiente e Impredecible a la voluntad, los análisis y los deseos de cualquier jugador o apostador.

    En otras palabras, en los juegos de azar afirmar desde la óptica probabilista que un evento es «Improbable» no equivale a tener la certeza de que «necesariamente tal evento no debe ocurrir en las próxima jugada», y del mismo modo, afirmar que un evento es «Altamente Probable» no equivale a tener la certeza de que «necesariamente tal evento debe ocurrir en la próxima jugada». Si en un juego de azar bastara afirmar que un resultado es Improbable para que éste no ocurriera, y bastara afirmar que un resultado es Altamente Probable para que éste ocurriera, entonces todos los jugadores siempre ganarían y serían millonarios simplemente haciendo tal análisis. Pero justamente esto último no ocurre así porque si bien los resultados de un juego de azar pueden ser valorados y catalogados como Improbables o Altamente Probables, en todo caso su ocurrencia o no ocurrencia sigue siendo un proceso aleatorio independiente a la voluntad humana del jugador o apostador. No siempre lo Improbable no ocurre, y no siempre lo Altamente Probable ocurre necesariamente.

    Por ejemplo, quizá el lector en los estadios de fútbol muchas veces ha sido testigo de que el equipo que tiene menos probabilidades de ganar, el peor de todos, el último de la liga, repentinamente contra todos los pronósticos matemáticos termina propinándole una goleada al equipo que tiene mayores probabilidades de ganar, y eso ocurre precisamente porque tener mayores posibilidades o mayores probabilidades matemáticas no equivale forzosamente a tener siempre la victoria asegurada en el mundo real. En el ejemplo de un saco en el que son colocadas 9 esferas negras y una sola esfera roja, es verdad que en términos de probabilidades existen mayores razones en contra de que sin mirar se pueda introducir la mano en el saco y sacar a la primera la esfera roja, pero ese análisis matemático no equivale a que necesariamente cuando se introduzca la mano en el saco siempre se sacará una esfera negra, pues contra todas las probabilidades desfavorables puede perfectamente ocurrir que a la primera se saque la única esfera roja del saco. En el caso del jugador de póquer Texas Hold’em que ha recibido una K♠ con un A♠ y que espera formar inmediatamente una escalera color con las tres cartas que aparecerán en el Flop, es verdad que según las probabilidades existe una única combinación posible que permite formar la escalera color frente a 19.599 posibles combinaciones distintas de las cartas en contra, pero tal afirmación no equivale a que esa combinación favorable no podrá aparecer a la primera en las tres cartas que serán repartidas en el Flop. En el caso de la ruleta americana, si se apuesta un pleno al 36 rojo vemos que según las probabilidades existen en la ruleta 37 casillas en contra donde también se puede detener la bola ocasionando que se pierda la apuesta, pero tal análisis no equivale a que necesariamente y con total certeza matemática en ese tiro la bola se detendrá en cualquiera de esas 37 casillas contrarias a la de la apuesta realizada.

    En síntesis, lo que debe quedar claro es que cuando se califican las posibilidades y las probabilidades de ocurrencia de un Evento, lo único que se está haciendo es describir matemáticamente el escenario existente entre las condiciones a favor y las condiciones en contra para que objetivamente el evento ocurra o no ocurra, información que sirve para adoptar una decisión de apuesta científicamente fundamentada, pero esa calificación no equivale a que en la vida real el evento efectivamente ocurrirá o no ocurrirá. El Análisis Estadístico y el Cálculo de Probabilidades son sólo un modelo o una «guía orientadora» que le permite al jugador saber racionalmente si existen suficientes razones válidas para creer que un evento ocurrirá o no ocurrirá, y eso es muy importante para establecer matemáticamente cuál es el riesgo que en cierto momento corre una apuesta colocada en un determinado juego de azar, pero tal análisis en verdad no es una «predicción infalible» sobre los hechos futuros que garantice con total certeza que el evento en cuestión ocurrirá o no ocurrirá. En este punto nos mantendremos fieles a la concepción teórica que desde un inicio fue dada a la Estadística y a la Teoría de la Probabilidad por autores como Cardano, Fermat, Pascal o Laplace, en el sentido de que el cálculo de probabilidades no sirve para «pronosticar o adivinar» un resultado específico en una jugada concreta, y mucho menos cuando se trata de los resultados de juegos de azar cuyo comportamiento aleatorio generalmente transcurre de forma independiente a la voluntad y los deseos de los jugadores.

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